La llegada de un bebé a casa es uno de los cambios más grandes para una familia, y eso incluye a los animales que ya forman parte de ella. Tanto perros como gatos perciben las modificaciones en rutinas, olores, sonidos y niveles de atención, y pueden mostrar conductas que en realidad son señales de adaptación, no de rechazo. Entender cómo viven ellos este proceso es clave para prevenir estrés, favorecer una convivencia segura y construir desde el inicio un vínculo sano entre el nuevo miembro humano y los miembros peludos del hogar.
