Parvovirus canino

El parvovirus canino es una enfermedad infectocontagiosa de etiología vírica, que posee una antigüedad de más de 100 años y que guarda una estrecha relación con el virus de la panleucopenia felina, siendo una de las principales causas de mortalidad en cachorros.

Es un virus que ataca a aquellas células que están en continua división. Se trasmite a través de las heces de animales que ya están contagiados. Una vez que un animal sano se contagia vía oral, el virus comienza su replicación en el tejido linfoide, llegando a la medula ósea, pasando al torrente sanguíneo hasta llegar al epitelio digestivo.

El parvovirus ataca principalmente a perros jóvenes/cachorros. Son muchos los factores predisponentes tales como: aquellos cachorros que no han recibido suficiente inmunidad maternal, que no hayan obtenido una correcta pauta de vacunación frente al virus, aquellos que vivan en colectividades en las que se produzca la infección de alguno de sus miembros…

Son múltiples los síntomas que presentan dichos pacientes lo más significativos son los vómitos y diarreas, aunque cursa también con: hiporexia, anorexia, fiebre, dolor abdominal, deshidratación hipovolemia….

Para su diagnóstico es importante la realización de una buena anamnesis, conocer la procedencia de nuestro paciente, sus síntomas, su estado general… pero para un diagnóstico completo es necesario:

  • Análisis de sangre: con él conoceremos el estado en el que se encuentra nuestro paciente y sus desordenes electrolíticos.
  • Test de antígenos: nos permitirá saber si el animal está infectado o no.
  • Coprológico: descartar parásitos intestinales
  • Ecografía: descartar otras alteraciones intestinales tales como: invaginación, cuerpos extraños, hipomotilidad intestinal…

 

Una vez diagnosticado será necesario instaurar el tratamiento adecuado para su pronta recuperación: fluidoterapia, antibioterapia…

La alimentación temprana es parte del tratamiento principal, cuanto antes nuestro paciente ingiera alimento, antes restauraremos el biorritmo intestinal. Para ello, utilizaremos sondas de alimentación nasogástricas/nasoesofágicas, que permita suministrar a nuestro paciente los requerimientos energéticos necesarios. Lo haremos de una manera progresiva para evitar posibles síndromes de realimentación.

Hay que tener en cuenta que es un virus altamente contagioso entre cachorros y perros inmunodeprimidos por lo que su manejo será totalmente personalizado y se encontrarán aislados del resto de pacientes.

El papel del auxiliar es vital para la recuperación de estos pacientes, es necesario proporcionarles una hospitalización confortable y los cuidados necesarios e individualizado en cada uno de ellos. Los parámetros de control tales como : la temperatura , presiones , glucosa, una buena exploración física de nuestro paciente, el control de los catetres endovenosos para evitar extravasaciones, flebitis…son importantes para llegar a una pronta recuperación.

ATV, responsable del servicio de hospitalización en el Hospital Veterinario Vetsia

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