El mantenimiento en equipos de radiología veterinaria es importante para obtener imágenes claras y hacer buenos diagnósticos.
Consiste en limpiar y revisar las partes del equipo, como el tubo de rayos X, el colimador, el detector y la consola.
Así se evita que el equipo falle y se protege la salud del operador y del animal.
También hay que revisar que los ajustes eléctricos estén correctos para que las imágenes no salgan borrosas o con ruido.
Seguir estos cuidados ayuda a que el equipo funcione bien y dure más tiempo.
