Las técnicas de acercamiento no invasivo son fundamentales para garantizar el bienestar y la seguridad de los perros temerosos durante su manejo. El miedo puede provocar respuestas defensivas, incluida la agresividad, lo que supone un riesgo tanto para el animal como para las personas. Los garantes de la salud de los animales de compañía deben evitar que un perro salga de la clínica con más problemas conductuales de los que tenía al entrar. Para ello, es esencial reconocer signos de miedo como postura encogida, cola baja o entre las patas, temblores, evitación de la mirada, lamido de labios, bostezos repetidos o intentos de huida. Mantener una interacción respetuosa reduce el estrés y favorece experiencias positivas.
