Toma de muestra sanguínea en gatos en diferentes regiones anatómicas

La extracción sanguínea en gatos debe ser un procedimiento rápido, fácil y cordial. Hay que ir proporcionándole a nuestro paciente la seguridad, serenidad y confianza que necesita, intentando minimizar el estrés que pueda llegar a sufrir. Para ello deberemos tener un ambiente relajado, controlando el entorno audiovisual y evitando sobre todo los ruidos fuertes o estridentes. Debemos aplicar un manejo cat friendly evitando las prisas, los nervios y los gritos. Antes de empezar con la extracción hay que tener todo el material preparado, y este deberá ser el adecuado para nuestro paciente felino. Debemos recordar que las acciones de hoy serán el resultado de mañana. Si generamos una mala experiencia a nuestro paciente, estamos generando más miedo y estrés para las futuras visitas.

¿Cómo elegimos la zona para la extracción?

Hay tres posibles opciones para la extracción de sangre en gatos: yugular, femoral y cefálica. La zona elegida para la extracción puede depender del volumen a extraer, del estado clínico del paciente o de su estado anímico. Si nuestra primera elección no le resulta cómoda a nuestro paciente y muestra dolor, nerviosismo o estrés no debemos alargar esa situación, hay que parar y elegir otra zona que sea más conveniente.

Extracción en yugular

Esta es la elección más común por su manejo y su rapidez. Para dicha extracción necesitaremos una peladora pequeña y poco ruidosa (opcional), alcohol, gasa, una jeringa (que puede ser de 1, 2 o 5 ml dependiendo de la cantidad que necesitemos extraer), aguja (que puede ser naranja (25G) o azul (23G), siendo la naranja la más usada por su calibre), y tubos para la sangre extraída. El paciente deberá estar en posición decúbito esternal o sentado, intentando respetar siempre la postura elegida por él, y podemos ayudarnos de una toalla para su manejo si fuera necesario. Si el paciente está sedado deberemos colocarlo en posición decúbito lateral. La venopunción puede realizarse con la zona rasurada o sin rasurar y se aplicará siempre alcohol para ayudarnos a visualizar mejor la vena y eliminar posibles restos de contaminación macroscópica. El alcohol se aplicará con gasa o directamente (evitando los sprays a distancia). El cuello debe estar estirado y aplicar presión en la parte superior de la escapula para conseguir una buena regurgitación de la vena y poder visualizarla con más facilidad. Antes de iniciar la punción venosa hay que tener muy claro dónde está la yugular, visualizándola y/o palpándola, pero no se debe introducir la aguja sin tenerla bien localizada. Una vez tengamos claro dónde está la yugular y que dirección sigue, podemos realizar la venopunción.

Introduciremos la aguja con el bisel hacia arriba y lo más paralelo al cuerpo posible inclinando hacia arriba la parte posterior del tubo o cilindro en un ángulo muy pequeño. Cuando el pivote o cono se llene de sangre será el indicativo de que ya estamos en vena, debemos dejar la aguja quieta y retirar el embolo con cuidado hasta obtener el volumen de sangre deseado.

Extracción en femoral

La extracción femoral es la opción más adecuada en las ocasiones en las que nuestro paciente tenga algún vendaje que no deje visualizar la zona yugular, tenga alguna patología odontológica y le pueda molestar la sujeción propia de la extracción yugular, o si está muy nervioso o estresado y muestra dificultad en el manejo. Parar esta técnica debemos preparar el mismo material que en la extracción yugular, pero además podemos cambiar las agujas por palomillas si la situación lo requiere. Las palomillas deben estar conectadas a las jeringas y nos permitirán respetar el movimiento de la extremidad posterior elegida para la extracción con mayor facilidad en caso de tener un paciente nervioso. Podemos usar la palomilla naranja (25G) o azul (23G) siendo esta última la más conveniente. El paciente debe estar en decúbito lateral y tapado con una

 

toalla para proporcionarle una mayor confianza y tranquilidad. La venopiunción se realizará en la extremidad posterior apoyada en la mesa. Hay que retirar la otra extremidad para despejar la zona femoral y aplicar presión en la parte medial de la extremidad (parte superior). Igual que en la anterior técnica, no debemos iniciar la punción venosa si no tenemos muy claro dónde está y que dirección sigue la vena femoral.

Estiramos la extremidad yaplicamos alcohol para ayudarnos a visualizar la vena y eliminar la posible contaminación macroscópica de la zona y posteriormente introduciremos la aguja o palomilla con el bisel hacia arriba y sin profundizar, ya que la vena femoral es una vena muy superficial. Además, esta vena suele ser muy pequeña así que cuando el pivote nos indique que estemos dentro de la vena dejaremos la jeringa quieta y retiraremos el embolo muy despacio para evitar colapsarla.

Extracción cefálica.

Ésta es la opción menos usada en gatos debido a su manejo, ya que a los gatos no les suele gustar que les manipulen las extremidades. La mejor ocasión para una extracción de sangre en cefálica es cuando el paciente requiere de la colocación de un catéter intravenoso. Con unos tubos preparados para introducirse en la cámara trasera del catéter podemos aprovechar un solo pinchazo y colocar el catéter intravenoso además de obtener la cantidad de sangre necesaria para su posterior análisis. Para esta técnica necesitaremos una peladora (para rasurar el pelo), clorhexidina y alcohol (para desinfectar), gasa, catéter (azul (22G) o amarillo (24G), siendo el azul nuestra primera elección y dejando el amarillo solo para gatos muy, muy pequeños), esparadrapo (para fijar el catéter intravenoso), y tubos adaptables para conectar a los catéteres y depositar la sangre extraída.

Raquel Bernabé

ATV, responsable de hosp. y de enfermería en la Clínica Felina Barcelona.

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