Control de la temperatura, manejo de la hipotermia y la hipertermia

Uno de los problemas con los que nos enfrentamos frecuentemente en la hospitalización es la termorregulación de nuestros pacientes. Tanto la hipertermia como la hipotermia son una urgencia, por lo que debemos saber cómo actuar para evitar patologías asociadas.

El centro termorregulador se encuentra en el hipotálamo. Cuando hay una modificación de la temperatura, tanto por encima como por debajo de lo normal, se activa un punto en el hipotálamo anterior que provocará la activación de unos mecanismos de disminución o incremento de temperatura respectivamente.

Es importante diferenciar hipertermia de fiebre, ya que son conceptos diferentes y las causas que las producen y el tratamiento a seguir es diferente en ambos. En el caso de la hipertermia, no habrá ningún punto de ajuste en el hipotálamo, se produce como resultado de la pérdida de equilibrio en la ecuación del balance de calor.

Mientras que las causas de la fiebre suelen ser infecciosas, inflamatorias, inmunomediadas, neoplásicas o incluso fiebres de origen desconocido; las causas más frecuentes de hipertermia son golpe de calor, hipertermia secundaria al ejercicio, eclampsia, hipertermia post-convulsiones, secundaria a lesiones hipotalámicas o a trastornos hipermetabólicos.
Aunque tener a un paciente con fiebre nos preocupa, debemos tener en cuenta que también tiene una serie de beneficios ya que es la respuesta más antigua del cuerpo a la infección.

No debemos olvidar que los pacientes con fiebre son animales apáticos, están decaídos, suelen presentar anorexia,… lo que suele preocupar a los propietarios y es una de las causas más frecuentes por las que acuden a consulta.

Una vez que el paciente acude a consulta y el veterinario realiza la medición de temperatura, tenemos que tener en cuenta que varios estudios han demostrado que la temperatura puede aumentar como “síndrome de bata blanca” en el que el estrés es el agente causal.

La técnica “gold-standard” para evaluar la temperatura corporal central son los dispositivos de contacto invasivos, como los termistores de la arteria pulmonar y esofágica, pero son métodos que sólo podrían usarse en pacientes sedados o muy críticos por lo que optamos por mediciones alternativas, como la medición rectal, axilar o del pabellón auditivo.
Si tras una medición obtenemos valores por encima de 39.2oC, nuestro paciente presenta hipertermia o fiebre. Debemos tener especial cuidado cuando la temperatura es superior a 41oC ya que temperaturas tan altas pueden producir desnaturalización de las proteínas, CID o fallo multiorgánico.

Si el origen de este aumento de temperatura es por fiebre, el veterinario pautará tratamiento el tratamiento indicado en cada caso. Pero si el origen es una hipertermia, como auxiliares veterinarios, debemos conocer las medidas de enfriamiento del paciente que incluirán medidas pasivas de enfriamiento con toallas húmedas y ventilador.

Igual de importante y de urgente es tratar la hipotermia. Aquí el centro termorregulador tendrá que trabajar para realizar una vasoconstricción y activar mecanismos de incremento de calor, como los temblores, termogénesis química o aumento de la secreción de hormonas tiroideas.

Nuestro paciente presentará una hipotermia cuando la temperatura corporal sea menor a 37.5oC pudiendo denominarse hipotermia crítica cuando sea menor a 33oC. La pérdida de calor en los animales se debe principalmente a la exposición prolongada a temperaturas ambientales bajas y la alteración en la producción de calor y termorregulación.

Cuando esto ocurre, todos los órganos se ven afectados y aparecen signos cardiovasculares, respiratorios, renales, neurológicos y alteraciones sanguíneas que si no tratamos llevan a la muerte del paciente.

Si estamos ante una hipotermia media, el tratamiento de elección es el recalentamiento pasivo mediante mantas y la producción intrínseca de calor. En hipotermias medias-moderadas ayudará utilizar el recalentamiento activo externo ya que hay una transferencia directa de calor exógeno al paciente. Medidas invasivas, de recalentamiento central, sólo las utilizaremos cuando la hipotermia es severa-crítica. Todo esto irá acompañado de una exploración física general exhaustiva con medición de frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, presión arterial, mucosas, control del dolor, oxigenoterapia y control de pulso y deshidratación del paciente.

Debemos actuar rápido ante estas situaciones ya que el factor pronóstico empeora a medida que aumenta o disminuye en exceso la temperatura y muchas veces necesitamos tratar la causa primaria.

Responsable del servicio de Hospitalización y Cuidados intensivos en Hospital Veterinario Puchol

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