Monitorización avanzada

La monitorización avanzada, aquella que se realiza por medio de equipos específicos y personal preparado, nos sirve para saber en todo momento el estado de nuestro paciente, así como adelantarnos a los acontecimientos ya que los pequeños cambios nos pueden dar mucha información sobre el estado y evolución de nuestro paciente. Es muy importante que el Atv esté familiarizado con el funcionamiento de cada equipo, así como de los valores normales, para poder consultar con el veterinario cuando observe que algún parámetro haya mejorado o empeorado. Debemos estar entrenados para saber si lo que estamos midiendo es real o no, si hay algún tipo de interferencia, etc.

Tanto la monitorización básica como la avanzada se prescribirán por parte del veterinario según el tipo de patología del paciente y según los parámetros que sean necesarios controlar, de manera que se pautarán en la frecuencia que ellos estimen conveniente. Los monitores multiparamétricos nos permiten un registro continuo del electrocardiograma, monitorizando la actividad eléctrica del corazón, así como la frecuencia cardíaca, pudiendo controlar las alteraciones cardíacas más frecuentes como son la bradicardia sinusal, taquicardia sinusal o los complejos ventriculares prematuros. Estos monitores permiten además monitorizar la saturación de oxígeno, el CO2 exhalado, temperatura y presión arterial entre otros.

En pacientes con patologías que ocasionan problemas en la oxigenación de los tejidos, es conveniente motorizar la SPO2 de manera que podamos dar aporte extra de oxígeno a nuestro paciente cuando sea necesario.

En cuanto a la presión arterial, podemos monitorizar la PANI (presión arterial no invasiva) con el Doppler o los sistemas oscilométricos o si queremos una mediación en tiempo real y mucho más exacta, podemos utilizar un sistema de presión invasiva colocando un catéter en la arteria podal o femoral de nuestro paciente y conectándolo al monitor a través de un transductor.

En casos en los que es sumamente importante controlar el volumen vascular de nuestro paciente, para saber exactamente si estamos administrando menos volumen del necesario o de lo contrario nuestra fluidoterapia es excesiva, monitorizaremos la presión venosa central con ayuda de un catéter central que llegue a la altura del atrio derecho y un manómetro de agua conectado a un sistema de gotero con una llave de tres vías.

Otro de los parámetros que podemos monitorizar en pacientes con riesgo a sobrehidratación o con problemas de funcionalidad renal es el output o producción de orina. Con este parámetro conseguimos calcular la cantidad de líquido que se excreta por vía renal en ml/kg/hr de manera que nos da información sobre la funcionalidad renal.

Por último, mencionar la monitorización metabólica, que nos permite analizar una serie de parámetro en sangre como son la albúmina, glucosa, lactato, hematocrito, ácido-base o gases arteriales de manera rápida gracias a analizadores específicos. Estos parámetros nos dan información a nivel metabólico y de la oxigenación.

Es muy importante que el auxiliar se familiarice tanto con el funcionamiento de los aparatos como los resultados que se pueden obtener de manera que confiemos en nuestro criterio y en nuestro saber hacer, y que el veterinario nos confíe el cuidado de los pacientes para que ellos puedan tomar las decisiones correctas. 

Coordinadora de Auxiliares del HCV de la UAB

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