Hoja de anestesia comprensión de los parámetros y monitorización anestésica

El objetivo de este blog es aprender a leer una hoja de anestesia y entender qué valores estamos analizando.

Pero antes de empezar a explicar que parámetros vamos a analizar en la hoja de anestesia, necesitamos conocer algunos conceptos básicos.

Una anestesia general o total consiste en una pérdida de consciencia (hipnosis) acompañada de la relajación de la musculatura estriada (inmovilización) y un alivio del dolor (analgesia), necesitamos estas tres premisas para obtener una buena anestesia.

Una anestesia es un proceso dividido en distintas etapas:

  • Preparación del paciente y del material
  • Evaluación del paciente (realizar un exhaustivo examen físico y una buena anamnesis) para poder decidir qué protocolo anestésico se utilizará en cada caso.
  • Premedicación
  • Inducción
  • Mantenimiento
  • Recuperación.

 

Una vez hayamos evaluado al paciente podremos clasificar el riesgo anestésico, según las directrices elaboradas por la sociedad americana de anestesia (ASA) (Ver tabla 1).

 

Durante cualquier acto quirúrgico debemos disponer de personal que tenga los suficientes conocimientos para controlar todo el proceso anestésico.

 

Entramos ahora en detalle de nuestra hoja anestésica, cada clínica u hospital puede tener su propio protocolo, pero el grupo de especialización de anestesia y analgesia de AVEPA nos aconsejan seguir sus directrices.

La primera parte de la hoja de anestesia corresponde a la recogida de datos de nuestro paciente, datos de su ficha clínica, tipo de cirugía que se va a llevar a cabo, pruebas complementarias que se hayan realizado y qué clasificación ASA le otorgamos.

Es importante conocer si el paciente viene en ayunas de sólidos y líquidos, si ha recibido o está tomando algún tratamiento actualmente, si está diagnosticado de alguna enfermedad previa o actual, y si se han realizado cirugías anteriores. (Dibujo 1)

La siguiente parte de la hoja de anestesia corresponde al veterinario anestesista, donde deberá decidir qué tipo de medicaciones se le van a administrar a nuestro paciente, en las distintas etapas de la anestesia: Premedicación, inducción, intraoperatorio y postoperatorio.

Especificando qué dosis, que volumen inyecta, qué tipo de administración y a qué hora.

 

 

¿Qué parámetros deberá conocer nuestra ATV en quirófano?

A continuación, un ejemplo de una hoja de anestesia donde los datos se recopilan de manera esquemática. (Dibujo 2)

Haremos controles de los parámetros cada 15 minutos aproximadamente e iremos apuntando las horas en la fila correspondiente.

También se puede elegir métodos más intuitivos como gráficas para ver la tendencia de los parámetros evaluados. (Dibujo 3)

Temperatura: El paciente debe mantener una temperatura estable durante todo el procedimiento, tenemos que anotar la temperatura antes de entrar a quirófano para poder valorar si ésta se está perdiendo, y emplear métodos para controlarlo.

Mucosas: Controlaremos el color de las mucosas y el tiempo de llenado capilar (TRC).

Frecuencia cardíaca: Importante conocer con qué fármacos se ha premedicado a nuestro paciente puesto que pueden alterar la frecuencia cardíaca aumentándola o disminuyéndola según. Si nuestro paciente se ha mantenido estable durante toda la cirugía y presenta una taquicardia, lo comentaremos con el veterinario responsable, puesto que podría indicarnos que el paciente presenta dolor y deberá tomar medidas. O en el caso contrario, si nuestro paciente empieza a presentar una bradicardia, deberemos estar alerta para que no sufra una parada cardiorrespiratoria.

Frecuencia respiratoria: El ritmo y la frecuencia respiratoria son un buen indicador de que el paciente se encuentra en un plano anestésico adecuado, es decir, que está bien dormido y que no presenta dolor. Si aumentan las respiraciones por minuto debemos controlar el plano anestésico y/o valorar si el paciente tiene dolor.
Importante recordar que algunos fármacos anestésicos pueden producir apneas, el animal dejará de respirar por algunos segundos, debemos controlar que se recupera el ritmo y la frecuencia respiratoria correcta.

Posición del ojo: El ojo durante el proceso quirúrgico puede ir cambiando de posición. Inicialmente está centrado y si tocamos los párpados veremos cómo aún presenta reflejo palpebral, cuando el paciente se encuentra en un plano anestésico correcto el ojo se encuentra en posición ventral, sin reflejos y la membrana nictitante prolapsada. Por último, si el paciente está demasiado dormido el ojo vuelve a estar centrado y sin reflejo palpebral, debemos advertir al veterinario, que el plano anestésico es demasiado profundo.

PAS: La medición de la presión arterial es fundamental en anestesia para detectar la presencia de hipotensiones, muchas veces asociada al uso de diversos fármacos anestésicos. Consideramos un animal hipotenso cuando su presión sistólica es inferior a 100mmHg, por debajo de 90mmHg deben tomarse medidas urgentes basadas en la administración de fluidos o tratamientos específicos si conocemos la causa (Sobredosis de anestésicos, hemorragias, bradicardias severas…)

Pulsioximetria (O2%): Es la manera no invasiva de determinar la saturación de oxígeno de la hemoglobina. Los valores óptimos se encuentran entre 98-100%. La temperatura corporal, las mucosas pigmentadas y la luz artificial pueden ser elementos que distorsionan la exactitud de las mediciones, limitando la eficacia de su interpretación.

Capnografía (CO2): Nos da información acerca de la cantidad de CO2 eliminado en los gases respiratorios y que ha sido producido en los tejidos. Desde el punto de vista fisiopatológico, la eliminación y producción de CO2 está íntimamente asociada al metabolismo celular, a la perfusión y la ventilación. Los parámetros normales se encuentran entre 39-45mmHg.

ISO%: Los anestésicos inhalatorios se dosifican en términos de concentración (%) a la que se incorporan dentro de un gas portador, normalmente oxígeno. El veterinario subirá o bajará la concentración de isofluorano o sevofluorano en función del plano anestésico en el que se encuentra el paciente.

Por  último, durante la fase de recuperación deberemos controlar la temperatura del paciente, la aparición de los reflejos y  la respuesta a la extubación del paciente.

 

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